lunes, 11 de octubre de 2010

Zamora y Toro, un viaje encantador

Hace un par de fin de semanas decidi hacer un breve viaje hacia tierras castellanas, para relajarme de un verano de mucho trabajo y comenzar invierno con buen pie.

La primera parada fue en Toro, una ciudad pequeña pero sorprendente. Es una gozada pasear por sus calles de piedra y notar el ambiente de "tapeo" y de vinitos que hay a mediodía.



Al final de la cale principal, aparece hermosa la colegiata con un pórtico policromado impresionante, y unas vistas exteriores a un paisaje tipicamente castellano. Realmente precioso.


Antes de irme de Toro, pase por delante de una pastelería en la que me quede, literalmente pegada, y no me pude contener a entrar y coger algunos productos tipicos, casi todos ellos hechos con almendra, y una tableta de chocolate puro que estaba de muerte.


Siguiendo el viaje hacia Zamora, entre un paisaje llano, lleno de colores aparecen de vez en cuando unos aparatos de regadío de los más curiosas y muchos paneles solares, algo que me llamo la atención.


Y después de unas cuantas horas, y un viaje al sol de castilla, por fin llegamos a Zamora. Una ciudad que no se porque me la imaginaba pequeña, y resulta que es ¡enorme! y muy bonita. Al final de cada calle encuentras un parque, una plaza, vistas al río.



Después de semejante dia de viaje y de andar y con el calor que hacía, os podeís imaginar el hambre que tenia. Así que le pregunte a un paisano, por un buen lugar para ir a comer y me recomendó un bar que se llama La manzana verde, y allá que fuí.

Todo un acierto de sitio. Probé varios platos y todos buenisimos: un arroz negro con calamares, un sabor intenso y con una textura muy cremosa.


Para probar la carne de esta zona, que es muy famosa, pedí también una chuleta de ternera acompañado con patatas panaderas y pimientos de Padrón. La carne realmente tiene merecida su fama. Tenía un sabor buenísimo.


Y para terminar con los salados, el plato que para mi fue el rey indiscutible de la comida, unas carrilleras guisadas y acampañadas con patatas panadera y pimientos de Padrón. Estabas tiernisimas, pura mantequilla y con un sabor agridulce delicioso.


Y después de este banquete llegaron los postres, todos ellos caseros. Me trajeron una tarta de galleta, que me pareció curioso, porque la galleta la suelo usar como base de tartas o como acompañamiento, pero ¿cómo ingredientes principal?. Tenía el mismo sabor que el flan, pero con una textura mucho más consistente.


El arroz con leche estaba impresionante, muy cremoso y con un sabor suave bien condimentado con la canela.


Y finalmente esta cremosa mousse de limón. Buenisimo.


Un viaje de fin de semana, corto pero intenso que me dejo con muy buen cuerpo y sobre todo con muy buen sabor de boca.

Espero que esta pequeña muestra de mi viaje os haya gustado tanto como a mí hacerlo y compartirlo con vosotros.
Un saludo y que paseis un feliz puente.

4 comentarios:

Megan dijo...

Gracias por sus fotos de la comida y de el paisaje. Es un buen recuerdo de mi tiempo que viví en España! Sigue con recetas y más - Te sigo desde los Etats Unis!

Glo dijo...

Jolin, que envidia de viaje!! Te pusiste las botas, no? Y que cosas tan ricas!!!!!!

Un besito!

Croqueteando dijo...

La verdad que fue en viaje muy bonito. ¡Si que me puse las botas! jejeje

Me alegro que os haya gusto el viaje.

Besos y gracias por vuestro paso por mi blog.

Anónimo dijo...

Me encantan las tapas! Yo soy de turismo tapero jaja, en el último puente estuve por Zamora y utilicé de referencia este ranking con los mejores bares de la zona http://goo.gl/AdcW5 altamente recomendable! Playita y tapas!!