Aunque suelo hacerlas de queso azul, porque todo el mundo dice que me salen muy ricas, me he animado a cambiar un poco y las he hecho de pimientos y anchoas, porque las vi en un restaurante y me pareció muy original en unas croquetas, no se suelen hacer con ese relleno, así que aquí las teneís, espero que os gusten.
Ingredientes:
4 cucharadas soperas rasas de aceite de oliva
4 cucharadas soperas colmadas de harina
1 litro aprox. de leche
50 gr. de anchoas
4 pimientos del piquillo
Elaboración:
En una cazuela a fuego medio-bajo, tostamos la harina con el aceite, hasta que coja un poco de color.
Y ahora empezamos a añadir poco a poco la leche. El truco de la bechamel es la paciencia, hay que dedicarla tiempo y moverla mucho con unas varillas para que nos quede una masa fina y sin grumos y probarla para comprobar que no sabe a harina antes de sacarla del fuego. Cuando este casi hecha, mezclamos unas ralladuras de nuez moscada; si no teneís o no os gusta podeís hechar pimienta negra.
Picamos las anchoas y los pimientos del piquillo y los añadimos a la bechamel que acabamos de preparar.
Una vez que está bien mezclado, lo dejamos enfriar totalmente para que se quede la masa dura y sea más fácil darles forma. Yo las suelo pasar a un reciente plano para que enfríe más rápido.
Para terminar solo queda darle la forma que deseemos y rebozarlas en pan rallado, huevo y pan rallado, y se fríen en aceite muy caliente para que queden bien crujientes.
